Generar experiencias memorables

Hace un par de meses la gerente de una empresa en la que estamos desarrollando un proyecto me decía que las reuniones en su oficina no eran productivas, y que los miembros de su equipo interrumpían una y otra vez. Ante esta realidad, me invitó a tomarnos un café en un sitio que recientemente había conocido, con el fin de poder hablar tranquilamente, en un ambiente distinto al de su oficina y que además, como lo mencioné, redujera las interrupciones.

Pues así fue. Nos tomamos el café muy temprano en la mañana un día de semana. La reunión fluía bien, los temas tratados se fueron evacuando sin interrupciones hasta que un evento alrededor nos llamó la atención a todos quienes hacíamos parte de la reunión. La joven que atiende el lugar pasó con una bandeja, con un llamativo desayuno en ella, para uno de los clientes que se encontraba en el lugar. !Todos miramos con interés el contenido de la bandeja! A su regreso, la joven nos ofreció el menú, con la condición que cada quien podía escoger a su gusto y nos presentó las alternativas. Hay que decir que hasta este momento ninguno de nosotros había siquiera preguntado que contenía la bandeja.

Entrada la mañana, y ya con interés de comer algo, miramos al fondo del local e inmediatamente la joven se presentó a la mesa, reiteró las alternativas y nos ofreció bebidas y comida. El desayuno estuvo a la altura, la reunión concluyó a satisfacción y prometimos volver.

A la siguiente semana, la invitación se repitió: mismo sitio, mismos integrantes de la reunión, y mismos comensales. Ya el recibimiento de la joven fue con café recién hecho y, por supuesto, la oferta de repetir el delicioso desayuno. Para acortar la historia, cada semana hay invitación a reunión en el mismo sitio, no solo a tomarnos un café como es la usanza hoy día, sino también a desayunar. Es importante decir que en una ocasión el encuentro se alargó, y ante el deseo de comer algo más, uno de los asistentes pidió una bebida que en ese momento no tenían en el local. Pues la joven se encargó conseguirla en otro local vecino.

Debemos ver que para generar una experiencia memorable positiva, no son necesarios infinidad de cursos, seminarios, maestrías y doctorados; es un ejercicio que nace de la esencia del ser humano, que cuando siente que aporta valor a la empresa, y esta lo valora, hace su mejor esfuerzo por agradar al cliente y termina su día con la convicción y la felicidad de haber aportado a su empresa, a los clientes y a su desempeño personal, generando recordación y sensibilidad en la mente y en el corazón de los demás.

JUAN CARLOS LONDOÑO SIERRA
Gerente
GO ROUTE

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